El proceso de la globalización supone una serie de exigencias para el quehacer notarial. Entre ellas, cobra especial relevancia la necesidad de que el notario se capacite de forma permanente. Asimismo, es necesario enfatizar la particular naturaleza de su función asesora, la cual implica al mismo tiempo un asesoramiento legal, en tanto el notario debe tener una formación en Derecho, y ético. En pleno siglo XXI, estos requerimientos son ya parte integral de la profesión notarial.

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